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Lo que una mujer busca en un masaje erótico
Contacto sin peaje: recibir sin tener que dar nada a cambio. Qué buscan realmente las clientas, qué zonas prefieren y por qué el masaje erótico las libera.
9 de octubre de 2026
Las mujeres aman los masajes, de eso no hay duda: ya sea en un spa, cuando se arreglan las uñas o incluso en la peluquería, casi todos los tratamientos de belleza para las mujeres incluyen un masaje.
El contacto con una persona del sexo opuesto suele ser mucho más invasivo para ellas, al revés que en los hombres. Las mujeres suelen preferir un masaje de otra mujer: para ellas no es tabú que otra mujer las vea, las toque o las acaricie.
En el día a día de una mujer adulta occidental, la mayoría de contactos son condicionados. Su saludo incluye dos besos, aunque no quieran ese contacto con otra persona: es algo impuesto por nuestra sociedad. Con la familia, el contacto suele ser para cuidar y consolar. Médicamente, las mujeres tienen exploraciones continuas de su anatomía. La mayoría de los contactos físicos que tiene una mujer promedio occidental son con un fin terapéutico o para dar.
Si esto te ha dado ganas de probarlo: el masaje tántrico.
Cuando una mujer llega a un masaje erótico, lo que busca es recibir. Aunque es muy habitual que ella también termine acariciando a la masajista, porque el tocar es algo que tienen muy integrado, lo que la mujer busca al llegar al tatami o a la camilla es recibir sin nada a cambio.
Lo podemos llamar contacto sin peaje: no se trata de una pareja a la que luego tendrá que complacer, no tiene por qué terminar en sexo; es solamente relajarse y disfrutar.
Las masajistas que se sienten cómodas con las mujeres disfrutan mucho de estos masajes. La mujer es una clienta excepcional porque no se pone nerviosa, no busca sexo, solo se relaja y se deja llevar.
También hay casos de mujeres homosexuales o con mucha energía masculina que sí tienen comportamientos más típicos de los hombres, pero no es lo habitual.
La mujer busca que le acaricien lentamente todo el cuerpo: espalda, piernas, nalgas, brazos, senos, todo su cuerpo. Les gustan mucho más las caricias por las ingles que en sus partes íntimas: disfrutan mucho más de la sutileza y la suavidad de las cercanías que del masaje en los genitales.
Las mujeres no tienen sus zonas preferidas tan marcadas como los hombres: es trabajo de la masajista estar atenta a sus reacciones. No suelen mirar, no les importa tanto la belleza de la masajista o la postura; a las mujeres les encanta sentir las caricias, oler, escuchar. El sentido de la vista suele tener menos importancia en la excitación.
Hay páginas web eróticas que aseguran que las mujeres consumen muchos vídeos de adultos que implican masajes entre mujeres, y que para ellas es mucho más excitante que incluso los vídeos heterosexuales.
Las masajistas experimentadas con mujeres saben que los susurros en el oído, las caricias en el pelo, un buen perfume y mucha sutileza es lo que más buscan ellas.
Hay clientas que ni siquiera necesitan el orgasmo, que con esa sensación de autoridad sobre su cuerpo, el sentimiento de que le quieren dar placer, es suficiente para la sesión.
Otras clientas buscan un tacto sin condiciones, para su pleno disfrute, y terminan teniendo varios orgasmos consecutivos. Para una mujer a quien le gusta disfrutar del sexo, el masaje erótico es una liberación enorme: sentir que no tiene que complacer a nadie y que solo ha de preocuparse por sentir y disfrutar es maravilloso para ellas.
Es muy recomendable incluir estas técnicas en las prácticas de pareja; en algunos centros se enseña a las parejas a darse masajes uno a otro. En el caso de las mujeres es recurrente que su principal solicitud sea recibir sin dar nada a cambio. Es algo que puede ser frustrante para el hombre si no lo entiende, por eso es tan importante la comunicación, y se puede sacar mucho provecho de las sesiones a cuatro manos.
Ahí la mujer puede olvidarse de su pareja y centrarse solo en disfrutar. Muchas sesiones a cuatro manos incluyen a la pareja tocándose y masajeándose mutuamente a la vez que reciben su masaje.
¿Lo probamos?
Dinos qué buscas y te aconsejamos el masaje y la masajista.
