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¿Qué le pasa a tu cuerpo en una hora de masaje?

Minuto a minuto de una sesión de una hora en Evaluna: de la primera caricia a la calma final. Sin estudios que no existen y sin promesas que no podemos demostrar.

27 de septiembre de 2026

Seguro que, si eres amante de los masajes, habrás leído unas cuantas veces que el masaje te ayuda a reducir el cortisol (hormona del estrés) y las toxinas, a la vez que te mejora la serotonina y la dopamina (asociadas al bienestar y el placer).

Está claro que el masaje nos hace sentir mejor, pero realmente no hemos encontrado estudios que puedan demostrar esta tesis.

Podría ser cierto. Este tipo de estudios son muy complicados de realizar; quizás nadie ha logrado la forma de demostrarlo, o quizás es un mito. No tengo ni idea. La ciencia siempre quiere refutar con placebos, y no hay forma de dar un masaje placebo. Además, existen multitud de masajes diferentes y multitud de técnicas.

Si esto te ha dado ganas de probarlo: una sesión de una hora.

Yo te puedo contar lo que sentirás después de una hora de masaje en Evaluna. No tenemos estudio científico, pero contamos con masajistas con años de experiencia y yo mismo he recibido cientos de masajes.

Nuestras masajistas no te harán daño, no buscarán el nudo, no se pondrán de pie sobre ti ni usarán sus codos. A no ser que específicamente solicites un masaje descontracturante previo al masaje erótico. Nos ceñiremos al masaje que nos interesa y que nos distingue.

Empezarás boca abajo, recién duchado. La sala estará a una temperatura adecuada, entre 22 y 25 grados, para que puedas estar sin ropa cómodamente.

La masajista se acercará a ti. Nosotros no tenemos «pases» concretos (así se conoce en el argot de los masajes a las partes mecánicas de cada masaje). La masajista empezará por tu espalda o tus piernas; ella lo decidirá sobre la marcha: la práctica les hace sentir cuál es el lugar óptimo por el que empezar.

Las caricias serán suaves y lentas. Según cómo esté tu piel, iniciará sin aceite o empezará a aplicarte nuestro aceite inodoro e incoloro por toda la parte posterior de tu cuerpo.

La forma de moverse no es aleatoria: ellas saben perfectamente dónde están los espejos y, en función de si apoyaste tu cabeza a derecha o izquierda, se desplazarán para que puedas disfrutar de su tacto y de sus sensuales movimientos a través de tus ojos.

Minutos después de la primera caricia, el toque de las manos de la masajista se convertirá en una sensación familiar, desapareciendo la primera excitación de ver un cuerpo atractivo desnudo y la electricidad de los primeros toques.

El tiempo se detiene. Entrarás en un presente constante, todo deja de importar, la mente se desconecta para dejar a nuestro lado más primitivo recibir todas las sensaciones de placer y conexión.

Según tus gustos, tus movimientos y la percepción de la masajista, las caricias se concentrarán más en la zona superior, inferior o media. Ella te recorrerá con sus labios, sentirás su respiración, incluso sus jadeos.

La masajista se llenará el cuerpo de aceite y se ayudará de sus senos y caderas para continuar el masaje. La excitación sube de inmediato: se cambia ese estado de tranquilidad y presente infinito por un placer maravilloso.

En este punto del masaje, tu cuerpo y tu mente han dejado atrás el estrés y están empezando a activar todos los receptores del placer. Parece que han sido 5 minutos, pero seguramente ya han pasado 30 o 40.

Es el momento de darse la vuelta. A estas alturas se ha generado una conexión tan profunda con la masajista que no sientes ninguna vergüenza ni incomodidad. Todo lo contrario: el sentido de familiaridad y bienestar es increíble, es como estar con una persona que sabe todo de ti.

Ambos estáis ya húmedos de aceite. El masaje puede empezar por los pies o por el cuello, según sientan, pero no es necesario más aceite, de momento.

La masajista recorre lentamente cada centímetro de tu piel. La conexión es tan profunda que ella percibe de inmediato dónde más te gusta.

En el caso de las mujeres, siempre hay un seno que es más sensible que el otro; jugando de uno a otro por unos segundos se escuchará un gemido o se sentirá un leve movimiento del cuerpo donde más placer sienta. Si es un masaje en pareja, este es uno de los momentos más interesantes: cuando la mujer empieza a retorcerse de placer y su pareja lo percibe.

En el caso de los hombres varía mucho: hay a quienes les encanta el cuello, los pezones… No te preocupes, ella adivinará cuál es tu lugar preferido.

La cosa se va poniendo interesante. El deseo se apodera de tu cuerpo, la tranquilidad se desvanece y los ojos no pueden creer el espectáculo que ven, tanto de frente como a través de los espejos.

No hay necesidad de ir a los genitales todavía, por mucho que lo desees: los pies, las piernas, las ingles, la parte interior del muslo son los lugares preferidos en este momento.

Aquí ya todo es pura intuición. Ella se echará aceite en sus senos para recorrerte con ellos, en sus nalgas para acariciarte el tronco, se pondrá detrás de ti para masajear tu cuello o directamente se acercará a tus genitales. Este momento es pura magia: nada está preparado. Seguramente, en otra ocasión, en otro masaje, también será totalmente diferente.

Parece que han pasado unos segundos, pero el masaje está ya cerca de terminar. No lo sientes, pero estás más que preparado: en uno o dos minutos, un éxtasis incontrolable se apodera de ti.

No hemos terminado. Aún quedan caricias, una limpieza suave y detallada de toda la zona. El estado del cuerpo acaba de cambiar dramáticamente. La excitación da paso a la calma, la relajación, la paz.

Aquí surgen las conversaciones más honestas. La masajista está lista para escucharte y consentirte por unos minutos más. Todo el estado del cuerpo y de la mente han cambiado, todo está armonizado ahora.

Es momento de darse una ducha y volver al mundo normal.

Tu cuerpo ha pasado por unos momentos de relajación, ansiedad, placer, y se ha quedado en un estado de bienestar maravilloso. El cortisol ha bajado, la dopamina ha aparecido, todo está en mucho mejor equilibrio que cuando llegaste, hace apenas una hora.

No tenemos un artículo científico que respalde esto. Esperamos a que vengas y nos cuentes tu experiencia.

¿Lo probamos?

Dinos qué buscas y te aconsejamos el masaje y la masajista.

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